El Evangelio de Tadeo
Prólogo
1. Por tres años Jesús, el Cristo, enseñó públicamente. Y por once años
más luego de haber resucitado, preparó la comunidad de sus Iniciados.
Introducción
1. Estas son las enseñanzas que el Maestro Jesucristo
proclamó en la Luz
y hoy las Tinieblas procuran ocultar.
2. Porque el Espíritu de Dios que Es, que Fue y que Será
estuvo con nosotros.
3. Y para ser comprendido ocupó un cuerpo de varón perfecto
por este Tiempo.
4. Y para hacer completas sus enseñanzas el Espíritu de Dios
atrajo hacia sí a una mujer perfecta.
5. Porque el Espíritu de Dios hizo de ellos una sola alma que atesorase por siempre la
Sabiduría.
6. Con el propósito de que en permaneciendo su Luz, luego
que el Ciclo estuviese consumado, Todos fuésemos salvos.
7. Por ello después de un Tiempo, y otro Tiempo, en que
estas palabras podrán ser ocultadas, ellas volverán a la Luz, ya que provienen del que
Es, que Fue y que Será. La
Verdad sea con vosotros: Amén.
Capítulo 1
1. Mi
hermano Jesús recibió el Espíritu de Dios con forma de paloma luminosa, en el
momento de su consagración por el profeta Elías, llamado Juan por este siglo.
2. A
partir de allí comenzó con su enseñanza y su ejemplo, para salvación de todas
las almas de este mundo y sus cuatro planos.
3. Jesús caminó desde un principio acompañado por nuestra
Madre, por nuestra hermana menor y por su amada compañera: las tres, Marías.
4. La salvación de aquel llamado Lázaro, fue una de las
primeras tareas que Nuestro Señor Jesús debió cumplir, para desligar su vida corporal
de los afanes de este mundo. —Pues este plano es extraño para mí como para
todos vosotros — decía—, mientras deba permanecer bajo dominio del Maligno.
5. —El mundo de Dios está aquí, fuera de nosotros y dentro
de nosotros —dijo—, y también en todo lo viviente. Pero sólo podremos
encontrarlo si nos quitamos de encima los viejos vestidos de la miseria; ellos
aparecen coloridos y seductores a nuestro pensamiento, mientras permanecemos
dormidos.
6. —Yo he venido a cambiar la Ley y a continuar los Profetas —dijo—: pues si la Ley manda “ojo por ojo”, “diente
por diente”, “nariz por nariz”, yo os aseguro que no entraréis al Reino de Dios
hasta que no aprendáis a amar a vuestros enemigos y a perdonar a quien os
asesina. Así como el profeta Jeremías compró un campo mientras su pueblo caía
bajo los ejércitos de Babilonia, bienaventurados serán los que conservan la fe
y la esperanza, mientras el mundo gime bajo los designios de Satanás.
7. —Y mientras todos los que permanecen bajo el fulgor
helado del Enemigo acumulan propiedades y riquezas en esta tierra, os advierto
que ni una sola de esas monedas de oro o esos palacios suntuosos, podrá llegar
allí donde la Verdad
es eterna; mientras que el oro del corazón, de vuestras mentes, vuestras almas
y vuestros espíritus, es el único tesoro que llevaréis con vosotros, por
siempre.
Capítulo 2
1. Jesús el Cristo dijo: —Ejercitad vuestras acciones a la
luz del día, pues en el lugar donde debemos ir no hay tinieblas. Dejad la noche
para los retrasados, a quienes aún gobierna el Enemigo.
2. —Tres poderes intentarán gobernaros y a los tres debéis
eludir: uno se llama Satanás, otro se llama Lucifer, el tercero se llama Sorat.
El primero os ofrecerá las riquezas del mundo. El segundo os ofrecerá los
placeres del mundo. El último ofrecerá asociaros a su aniquilamiento y
reconstrucción a vuestro antojo.
3. A
ninguno de ellos debéis temer: pues si teméis, podríais ser eliminados, por un
Tiempo, o caer por otro Tiempo en su poder.
4. —No debéis decir “Mío, mío”, “Tuyo, tuyo”, pues no
existen tales categorías más que en las mentes de los humanos. Antes bien
decid: “Nuestro, nuestros”, y si dos viviendas os han sido otorgadas, compartid
una con los hermanos que estén sin techo. Y si dos mantas os fueron dadas,
entrega una a quien trajina sin encontrar abrigo. Los árboles de la Tierra y sus semillas, las
aguas, las montañas y los ríos han sido hechas para todos los seres que las
habitan.
5. Y si alguno de los humanos u otro ser dice: “mío”, comete
pecado grave contra el Altísimo, pues de ese modo lastima a la armonía natural
que fue alentada sobre la
Tierra.
6. Quien toma a un árbol como suyo e impide a sus hermanos
alimentarse con sus frutos, caerá pronto bajo la influencia del Enemigo. Pues
nuestro Padre que está en los Cielos ha creado al mundo y toda naturaleza para
permitir el equilibrio, la salud y la alegría de quienes lo habitan.
7. Mas he aquí que el Enemigo ha logrado pergeñar otro
mundo, simulado sobre el original, construido sobre mentiras o reflejos,
engañando a muchos de quienes hoy sueñan despiertos y se afanan por complacer
sus ilusiones.
Capítulo 3
1. En Traconitide [1] nuestro Señor Jesús fue invitado a cenar
por campesinos humildes. Ellos habían preparado sus tres mejores cabritos, al
horno, para agasajar a los invitados.
2. El Señor Jesús no aceptó ocupar la cabecera, pidiendo que
el más pequeño de la casa lo hiciera en su lugar. Luego bendijo la mesa y a los
participantes, con una sencilla oración. Cuando trajeron las bandejas donde se
presentaron los cabritos asados, nuestro Señor se levantó repentinamente, y
pasando su mano sobre ellos les devolvió la vida.
3. Todos los concurrentes quedaron pasmados: los animalitos
se acercaron un momento a Jesús, rodeándolo, para luego escapar corriendo hacia
la campiña.
4. Entonces se acercó el propietario de la casa, quien
reclamó con rostro compungido: —Señor, sabemos que tus decisiones son sabias,
pero ¿qué comeremos ahora? Estos cabritos eran lo mejor que teníamos, y el
plato principal.
5. El Señor Jesús contestó: —¿Acaso no sabéis que para todas
las generaciones ha sido escrito: «os he dado toda hierba de semilla que existe
sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla;
para vosotros será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los
cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba
verde les doy de alimento.»?
6. Lo que Dios ha establecido, no lo deshaga el hombre—. Y
diciendo esto, volvió a pasar sus manos por sobre las guarniciones, el pan, las
coles, los tubérculos y salsas que habían sido aparejadas para acompañar la
carne.
7. Y estas tomaron un brillo especial, y un aspecto tan
apetitoso que todos desearon alimentarse de ellas. De la cena participaron 19
comensales, que proclamaron luego no haber probado antes manjares tan sabrosos
y nutritivos como las plantas aderezadas y frutas que degustaron aquella noche.
[1] Traconítide o Traconítida
(del en griego: τραχωνιτιδος "tierra dura y rocosa") es una región
histórica, situada a 50 km
sureste de Damasco, entre las montañas del Antilíbano y Batanea. Su suelo está
conformado por rocas volcánicas. En el antiguo Israel era conocida como Argob
(en hebreo, ארגב, por ejemplo en Deuteronomio 3:4,13-14; en el hebreo moderno
se le llama por su nombre griego (en hebreo, טרכון Traconi).
Durante mucho tiempo fue
habitada por grupos beduinos. Entre el segundo y primer milenio a.C., la región
fue disputada por los arameos, amorreos e israelitas, para pasar luego al
dominio de los asirios, babilonios, persas y griegos. Trachonitis fue
anexionada por el imperio seléucida en el siglo II a. C. Durante este período, la
región fue una zona fronteriza entre los nabateos del sur y los itureos, árabes
sometidos por los griegos.
La región vio un mayor
desarrollo bajo los romanos, que construyeron un camino que la conectaba con la
provincia imperial de Siria, a la que fue anexada en el año 34. Es mencionada
en el Nuevo Testamento (Lucas 3:1). Los cultos paganos que predominaron en
Trachonitis, durante la época griega y romana, persistieron durante gran parte
de la era bizantina, hasta el siglo VI, cuando el cristianismo se hizo
dominante. Durante el régimen bizantino, Trachonitis experimentó un gran auge
de la construcción con iglesias, casas, baños y columnatas construidas en
numerosos pueblos, cuyos habitantes eran en gran parte árabes.1 En el siglo
VII, Siria fue conquistada por los árabes, y la cultura actual data de aquella
conquista musulmana.
En algún momento la población
de la región se redujo, siendo más tarde ocupada por refugiados de otras partes de Siria, durante las invasiones mongolas del siglo XIII. Fue entonces que la región ganó
su nombre actual, Layat, del árabe moderno al-Lajā en árabe: اللجاة, que
significa "el refugio". Durante la temprana dominación otomana en el
siglo XVI, al-Lajat contenía numerosos pueblos productores de grano, pero en el
siglo XVII la región estaba otra vez casi abandonada. Las tribus beduinas
locales, como al-Sulut, utilizaban cada vez más la región para pastorear sus
rebaños, y los emigrantes drusos de la Cordillera del Líbano empezaron a
colonizar el área, a principios del siglo XIX. Hoy en día, junto con los drusos
que habitan sus zonas central y oriental, la región está poblada por musulmanes
y cristianos ortodoxos, que viven en las aldeas a lo largo de su borde
occidental. Actualmente es parte de Siria y se denomina Layat. (Wikipedia.)
Nota: los textos que constituyen este Evangelio, constituyen una creación literaria, con base parcial en algunos textos de manuscritos encontrados en Nag Hammadi.
